Un equipo de investigadores del Johns Hopkins, liderado por C. Patrick Carroll, evaluó el manejo del dolor en pacientes con anemia de células falciformes a los que se había prescrito opioides de acción prolongada. “Necesitamos estar seguros de la efectividad y la seguridad de administrar opioides de acción prolongada para calmar el dolor crónico en estos pacientes”, ha destacado Carroll. “Se sabe muy poco acerca de sus efectos en el tratamiento del dolor”.

Pese a los avances en el tratamiento de la anemia de células falciformes, manejar el dolor crónico que ocasiona es uno de los principales retos a los que se enfrentan los especialistas. Los opioides de acción prolongada suelen ser el tratamiento más habitual para estos pacientes. Sin embargo, no hay suficiente evidencia de que sean efectivos. Estudios realizados anteriormente sugieren que los opioides de acción prolongada pueden, incluso, aumentar la sensibilidad al dolor.

Para llevar a cabo la investigación, el Johns Hopkins analizó a 83 personas con anemia de células falciformes, 57 mujeres y 26 hombres. Un total de 29 pacientes recibían un tratamiento a base de opioides de acción prolongada frente a 54 que no lo hacían. Los pacientes registraron de forma electrónica los episodios de dolor que sufrían durante un periodo de 90 días.

Los pacientes con anemia de células falciformes que siguieron el tratamiento de opioides de acción prolongada registraron un dolor 3 veces más intenso que aquellos que no lo recibieron. Durante los periodos de crisis, los pacientes que tomaron opioides de acción prolongada registraron niveles de dolor un 32% más altos.