Las personas con hemofilia que desarrollan inhibidores tienen el doble de probabilidades de tener complicaciones y ser hospitalizadas por problemas hemorrágicos. Ante la alta incidencia y las graves complicaciones asociadas, se puso en marcha el estudio ‘Survey of Inhibitors in Plasma Products Exposed Toddlers’ (SIPPET, por sus siglas en inglés).

Los resultados del estudio SIPPET, publicado en The New England Journal Medicine, muestran que las probabilidades de desarrollar un inhibidor son mayores cuando se utiliza un factor VIII recombinante frente a un factor VIII derivado de plasma, en pacientes que no habían recibido tratamiento previo.

Para el estudio aleatorizado, se analizaron 251 pacientes, de los que 76 desarrollaron inhibidores. De estos 76 pacientes, 50 desarrollaron niveles de inhibidores (títulos de inhibidor) altos, con medidas superiores o iguales a 5 Bethesda.

De los 125 pacientes tratados con el factor VIII derivado de plasma, 29 desarrollaron inhibidores (20 con títulos de inhibidor altos). De los 126 pacientes tratados con factor VIII recombinante, 47 desarrollaron inhibidores (30 con títulos altos).

La incidencia acumulada de todos los inhibidores fue del 26,8% en aquellos tratados con el factor VIII derivado de plasma y 44,5% tratados con el factor VIII recombinante. La incidencia acumulada de inhibidores con títulos altos fue del 18,6% y del 28,4%, respectivamente.

Los resultados sugieren que el factor VIII derivado de plasma es más eficaz (frente al recombinante) debido al menor riesgo de desarrollar inhibidores, así como de que estos sean con títulos bajos en pacientes con hemofilia A que no han sido tratados previamente.