Rivas ha destacado el potencial que las nuevas tecnologías tienen en el campo de la Hematología. En este sentido, el experto ha destacado el proyecto Harmony, un plan europeo de big data enmarcado en el Programa H2020. Harmony es el primer proyecto IMI (Innovative Medicines Initiative) dedicado a las hemopatías malignas y que abarca todos los campos implicados en estas enfermedades (pacientes, personal sanitario, agencias reguladoras, expertos en ética, estadísticos, informáticos, etc.).

“Los resultados de mayor impacto son superados con rapidez. Somos coyotes, no correcaminos; siempre vamos por detrás”, ha destacado Rivas en relación a los continuos avances científicos. De ahí la necesidad de utilizar un sistema big data que pueda almacenar todos esos avances. Las bases de datos realizadas en Excel resultan “incomprensibles para la mente humana” e insuficientes. Sin embargo, ¿qué es lo que caracteriza al big data para que pueda aportar tantas ventajas al ámbito sanitario?

Superar los modelos clásicos

“No existe una definición exacta de lo que es big data” pero se caracteriza por contener las 4V: un volumen grande de datos, variedad de contenidos, velocidad en el análisis del flujo de datos y veracidad de los datos obtenidos, según ha resaltado Rivas. En relación a la velocidad del descubrimiento, Rivas ha señalado que los datos clásicos suelen tener una evaluación secuencial de la hipótesis mientras que el big data genera algoritmos de manera continua.

Por otra parte, el coordinador del proyecto Harmony ha señalado que, hasta ahora, siempre ha prevalecido la calidad frente a la cantidad de datos, así como un modelo deductivo de razonamiento. En cambio, en el big data se produce una compensación entre la cantidad y la calidad de los datos obtenidos de manera automática, lo que mejora la obtención de resultados y promociona el inductivismo, ha recalcado.  

En opinión de Rivas, es necesario armonizar las medidas de los resultados realizados en hematopatías malignas, aplicar datos “ómicos” a la clínica cotidiana, acelerar el desarrollo de fármacos y facilitar su acceso a los enfermos. El proyecto Harmony está centrado en superar estos retos y en “facilitar y mejorar la toma de decisiones de los responsables políticos y clínicos” para “ayudarles a elegir, en cada momento, el tratamiento más adecuado para cada paciente”.