“Aunque la principal causa de muerte inmediata después de un traumatismo severo es la hemorragia, muchas víctimas fallecen por complicaciones como la disfunción de múltiples órganos o sepsis”, resume Jon Hazeldine, uno de los autores del estudio en curso, cuyos primeros datos recoge la revista PlosMedicine.

“La respuesta que el sistema inmune del individuo adopte frente al traumatismo influye significativamente en las posibilidades de que desarrolle estas condiciones potencialmente mortales”, explica el investigador, quien recuerda la poca información recabada hasta el momento sobre la llamada “hora de oro” tras un traumatismo. Esta carencia, sugiere, se debe a que los análisis no suelen realizarse de forma inmediata.

“Casi todos los estudios que han investigado la respuesta del sistema inmune al traumatismo han analizado las muestras de sangre adquiridas después de la admisión hospitalaria”, explica Hazeldine; por tanto “aún se sabe poco del estado del sistema inmune de los pacientes en la fase inmediata poslesión”.

Para solventar este obstáculo, la presente investigación cuenta con la colaboración de los servicios de urgencias extrahospitalarias del West Midlands Ambulance Service y el Midlands Air Ambulance. Ambos equipos de médicos y paramédicos han seguido un entrenamiento específico para recoger muestras de sangre en el mismo escenario donde se ha producido el traumatismo grave. El equipo ha obtenido análisis de sangre de 89 pacientes adultos tanto en el momento de atender el traumatismo como pasadas 12, 48 y 72 horas de la lesión.

Hasta ahora, la comunidad científica sabía que, días después de la lesión, el sistema inmune del paciente se encuentra deprimido. Los hallazgos actuales muestran que, si bien las alteraciones se inician en los primeros minutos tras el traumatismo, a veces los niveles de células inmunes disminuyen y, otras, aumentan.

Janet Lord, una de las autoras principales, sugiere que podría tratarse de una respuesta compensatoria para amortiguar la inflamación. En el futuro, los resultados de este estudio podrían servir para desarrollar una prueba analítica específica para determinar qué pacientes afectados por un traumatismo tienen un mayor riesgo o predisposición a sepsis o fallo orgánico múltiple.