Para conocer en profundidad como mejorar estos aspectos, un grupo de investigadores ha realizado un ensayo clínico prospectivo, publicado en la American Journal of Hematology, en chicas adolescentes después de su primer día de menstruación (postmenarquia) con deficiencia de hierro (con o sin anemia leve) y fatiga, que recibieron un tratamiento estandarizado intravenoso de hierro carboximaltosa.

La media de hemoglobina basal fue de 11,96 g dl (de 10,3 a 14,1 g dl) en 20 mujeres con edades comprendidas entre los 14 y los 21 años. En esta cohorte, el hierro intravenoso fue bien tolerado y las pacientes mostraron un aumento sostenido de los niveles de ferritina con una media de 13,4 ng ml (13,1) al inicio del estudio, 141,5 ng ml (104,5) a las 6 semanas, y 85,2 ng ml (128,4) a los 6 meses de las infusiones.

Los investigadores utilizaron una escala de fatiga estandarizada para medirla objetivamente, mediante puntuaciones, y una calificación asignada por los padres. Las pacientes mostraron una mejoría clínicamente significativa, así como mejores puntuaciones de fatiga (en 19 de 20 pacientes), tanto a las 6 semanas, como a los 3 y 6 meses posteriores a las infusiones de hierro. En las pacientes sin anemia, la administración de hierro no influyó significativamente en la concentración de hemoglobina, lo que sugiere beneficios solo en las mujeres con bajos niveles de ferritina.