Cómo afecta el ejercicio físico personalizado a la calidad de vida de los pacientes oncológicos es lo que tratan de averiguar investigadores del Hospital Universitario Son Llàtzer a través de un estudio que se está llevando a cabo junto con la asociación Yes With Cancer en colaboración con la Fundación La Caixa. La intención es probar que el ejercicio físico tiene beneficios para las personas con cáncer.

Según recoge la agencia EFE, una docena de pacientes procedentes de las consultas de Hematología y Oncología del Hospital Son Llàtzer participan en el estudio, que se puso en marcha el pasado mes de enero, tal y como ha informado en un comunicado la Conselleria de Salud de las Islas Baleares. Para participar, es necesario tener entre 40 y 70 años, sufrir cualquier tipo de cáncer (excepto mieloma) y firmar un consentimiento informado. Entre los criterios de exclusión están:

  1. Haber sufrido un infarto de miocardio en los últimos 6 meses.
  2. Padecer sufrir insuficiencia cardiaca o respiratoria.
  3. Ser obeso mórbido.
  4. Tener una escala de estado funcional superior o igual a 3.
  5. Presentar una hemoglobina inferior a 8 g/dl o plaquetas inferiores a 10.000.
  6. Tener una lesión muscular grave que impida hacer ejercicio físico o fracturas patológicas.

De acuerdo con Paula Bargay, investigadora principal del estudio, hay pocas investigaciones sobre el ejercicio físico supervisado como parte del tratamiento del cáncer, motivo por el cual decidieron realizar este ensayo, que parte de la hipótesis de que la calidad de vida y el bienestar físico de los pacientes oncológicos que sigan un programa de ejercicio físico personalizado son mejores que los de aquellos que no lo sigan.

Antes de comenzar el programa de ejercicio físico, los pacientes se someten a un test de calidad de vida, que se repite después del tratamiento. Asimismo, se miden parámetros físicos como la fuerza y la resistencia muscular, la capacidad cardiorrespiratoria, la composición corporal, la flexibilidad y el equilibrio. Después del test inicial, acuden a la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Son Llàtzer, donde reciben los ejercicios de trabajo cardiovascular, fuerza-resistencia y flexibilidad individualizados.

Cada 15 días, los pacientes se reúnen con su entrenadora personal para supervisar el ejercicio físico que han realizado y plantear nuevos retos para los próximos días. Hasta la siguiente visita, los participantes pueden comunicarse con su entrenadora a través del correo electrónico para plantear cualquier problema o inconveniente que pueda surgir. El objetivo es demostrar que el ejercicio físico personalizado es beneficioso para esta población.