Investigaciones anteriores se han centrado en el crecimiento de células madre donadas directamente de eritrocitos maduros. Sin embargo, este método produce un número muy pequeño de células maduras y requiere donaciones de repetición. Esta técnica permite la producción de eritrocitos a partir de células madre adultas. Estas células puedan cultivarse indefinidamente, lo que permite la producción a gran escala antes de que se diferencien en glóbulos rojos maduros.

“Los enfoques previos de producción de eritrocitos se han basado en diversas fuentes de células madre que, actualmente, solo pueden producirse en cantidades muy limitadas. Mediante la adopción de un enfoque alternativo, hemos generado la primera línea eritroide adulta inmortalizada de humanos, del inglés bristol erythroid line adult (BEL-A) y, al hacerlo, hemos demostrado una forma viable de fabricar glóbulos rojos de forma sostenible in vitro para su posterior uso clínico”.

Así lo afirma Jan Frayne, de la Universidad de Bristol, quien asegura, junto con otros investigadores del estudio, que los pacientes que pueden obtener mayores beneficios de esta técnica son aquellos que tienen condiciones hematológicas complejas como la enfermedad de células falciformes y la talasemia, que pueden requerir múltiples transfusiones de sangre. “La intención no es sustituir la donación de sangre, sino proporcionar un tratamiento individualizado para grupos específicos de pacientes”, explican los investigadores. 

Otras universidades ya han realizado avances científicos para poder crear sangre artificial con el objetivo de evitar los problemas derivados de la dificultad de acceso a ciertos grupos sanguíneos, así como del riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas. La investigación ha sido financiada por el Wellcome Trust, el NHS Blood and Transplant y el National Institute for Health Research Blood and Transplant Unit (NIHR BTRU).