Ibrutinib es el primer inhibidor de la tirosina quinasa de Bruton (BTK) que forma un fuerte enlace covalente con BTK para bloquear la transmisión de las señales de supervivencia celular en linfocitos B malignos. A través de este proceso, ibrutinib elimina y disminuye las células tumorales, lo que retrasa la progresión del cáncer.

La mediana de la supervivencia libre de progresión también fue significativamente superior en los pacientes tratados con ibrutinib comparado con aquellos tratados con temsirolimus. Además, la mediana de supervivencia global con ibrutinib fue de 3,5 años después de una línea previa de tratamiento.

Mismos acontecimientos adversos

La frecuencia de acontecimientos adversos fue semejante o inferior en el grupo de ibrutinib, incluso con una exposición más duradera de la terapia. La tasa de discontinuación de tratamiento por acontecimientos adversos fue del doble (31,7%) en los pacientes tratados con temsirolimus frente a aquellos que recibieron ibrutinib (17,3%).

“Estamos esperanzados con estos datos a largo plazo que demuestran la eficacia y la seguridad de ibrutinib después de una línea previa de tratamiento en pacientes con linfoma de células del manto en recaída. Estos datos se añaden al conjunto de evidencias que indican que el uso de ibrutinib puede tener efectos beneficiosos significativos en los pacientes”, explica Catherine Taylor, responsable de la Haematology Therapeutic Area Lead de Janssen en Europa, Oriente Próximo y África.

Ibrutinib está aprobado en Europa para abordar la leucemia linfocítica crónica no tratada y la macroglobulinemia de Waldenström en adultos con tratamiento previo. Los resultados del estudio de Janssen se presentaron durante la 14.º Conferencia Internacional sobre Linfomas Malignos celebrada en Lugano, Suiza.