La anemia es una comorbilidad frecuente en los pacientes con insuficiencia cardiaca, que puede llegar a afectar hasta al 50% de los casos. Su impacto en el pronóstico del paciente es muy negativo, pues se ha observado hasta el doble de riesgo de mortalidad por cualquier causa, especialmente al relacionarlo con niveles bajos de hemoglobina.

Sin embargo, no se conocía si los cambios en el estado anémico influían también en el pronóstico. Por este motivo, los investigadores seleccionaron a 1.173 pacientes, a los que se determinó la hemoglobina en la primera visita y a los 6 meses. Los valores de la anemia están definidos “como hemoglobina <13 g/dl en los varones y <12 g/dl en las mujeres”, según explica Carles Díez-López, autor principal del estudio.

La clasificación de los pacientes se realizó dependiendo del tipo de anemia: sin anemia (ambas determinaciones normales), con anemia transitoria (anemia en la primera visita, pero no a los 6 meses), con anemia de nueva aparición (inicialmente sin anemia, pero con anemia a los 6 meses) o con anemia permanente (anemia en ambas determinaciones).

Según afirma este experto, “hasta el 47% de una cohorte de pacientes con insuficiencia cardiaca de la vida real presentan anemia según la definición de la Organización Mundial de la Salud, y de ellos una quinta parte normalizan las cifras de hemoglobina (anemia transitoria) en los primeros meses de seguimiento (6 meses)”.

No obstante, Díez-López añade que, “otro quinto de los pacientes no anémicos presenta anemia en la evolución (anemia de nueva aparición), y hasta un tercio de los pacientes anémicos, permanecerán anémicos en la evolución (anemia persistente)”.

Los investigadores observaron que, aunque la anemia y sus subtipos continuaron siendo predictores independientes de mortalidad por cualquier causa en los pacientes con IC, el subgrupo que presentó peor pronóstico fue el de los pacientes con anemia persistente, con 62% más de riesgo respecto a los no anémicos, seguidos de aquellos con anemia de nueva aparición (39%), que superaban en riesgo a los pacientes con anemia transitoria (31%).

Ante estos resultados, Josep Lupón, investigador del estudio y miembro de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), aclara que “la anemia en sí misma es un indicador del estado del paciente desde el punto de vista de la insuficiencia cardiaca. En el estudio, el 24% de los pacientes resolvieron la anemia al recibir los tratamientos para la insuficiencia cardiaca, sin embargo, los que no eran anémicos y, a pesar de estar tratados, desarrollaron anemia, reflejan un empeoramiento global de su enfermedad”.