Con motivo del Día Mundial de los Síndromes Mielodisplásicos, la organización publicó un documento en el que aseguraba que se ha avanzado contra estas enfermedades en materia de terapias y técnicas de diagnóstico. “Somos capaces de detectar más casos, además de que los pacientes se benefician cada vez más de la quimioterapia, radioterapia y de los agentes biológicos en el tratamiento de otros tipos de cáncer y enfermedades del sistema inmunológico”, indica el presidente de la organización. Sanz subraya también que quizás los síndromes mielodisplásicos “puedan convertirse en la neoplasia hematológica más frecuente en los próximos años”.

El experto aclara que, para un mejor abordaje, la clave es diseñar una estrategia para atacar a los síndromes mielodisplásicos, ya que son procesos muy heterogéneos, tanto biológicamente como en su comportamiento evolutivo. “Hay pacientes con una esperanza de vida similar a la población general mientras que otros ven su vida recortada a semanas o pocos meses. Por ello, y dadas las escasas alternativas de tratamientos disponibles, adaptar la terapia al riesgo individual es más que necesario”, apunta el especialista.

La organización indica que, cuando se trata a los pacientes de bajo riesgo, el objetivo del tratamiento es mejorar la calidad de vida y reducir las transfusiones de sangre que necesitan como consecuencia de la anemia. Respecto a los pacientes de alto riesgo, en los que la esperanza de vida es corta, intentar modificar la historia natural de la enfermedad”.