Según informa Renal & Urology News, los investigadores estudiaron las tasas de mortalidad por cualquier causa de 210 pacientes sépticos con IRA atendidos en las unidades de cuidados intensivos de 2 hospitales en un periodo concreto. Evaluaron los niveles de sodio, potasio, calcio, fosfato en el momento de iniciar la terapia de reemplazo y 24 horas después.

Antes, 126 tenían al menos una deficiencia de electrolitos o minerales, mientras que 188 tenían exceso. La hiperfosfatemia estaba presente en casi el 60% del total. La terapia redujo excesos después de 24 horas, mientras que la hipopotasemia y la hipofosfatemia se desarrollaban en más pacientes.

Tras analizar los resultados, los científicos determinaron que las deficiencias no estaban asociadas a la muerte, pero sí lo estaba la hiperfosfatemia. En 28 días, ocurrieron 89 muertes entre los pacientes con hiperfosfatemia, frente a las 49 entre los pacientes con niveles de fosfato normales o bajos.

La tasa de muerte a los 90 días también era significativamente más alta entre los pacientes con hiperfosfatemia. Entre los 184 supervivientes, dicha alteración se asoció con un incremento de más de 2 puntos en el riesgo de muerte. Podría hablarse, por tanto, de un predictor de mortalidad entre la población mencionada.