En relación a la inversión económica, Jorge Sierra, presidente de la SEHH, ha destacado que las enfermedades malignas de la sangre suponen un 8% de los costes oncológicos totales de la Unión Europea, lo que se aproxima a unos 143 mil millones de euros. Así, el cáncer hematológico se situaría en el segundo puesto de mayor presupuesto en Oncología. Concretamente, los linfomas y las leucemias tuvieron los costes más elevados en el tratamiento oncológico (14%), seguidos del cáncer de mama (13%) y del cáncer colorrectal (11%).

Sierra quiso resaltar las cifras proporcionadas por la Sociedad Española de Oncología Médica relativas a los costes farmacéuticos, según las cuales un 3,5% del coste farmacéutico total estaría centrado en fármacos anticancerígenos. En opinión del presidente de la SEHH, la innovación en este ámbito debe contar con laboratorios de alta tecnología que ofrezcan facilidades para una mejor centralización, estandarización y acceso de los tratamientos.

Aún queda mucho por hacer

Para mejorar el abordaje del paciente hematológico, es importante que los clínicos y los laboratorios interactúen sobre las guías y protocolos aceptados y que exista una colaboración nacional e internacional para compartir dichas visiones, según destacó Sierra. La disponibilidad de bancos de material biológico y la equidad en el acceso a los fármacos es otro de los requisitos necesarios para mejorar los cuidados del paciente.

La SEHH subrayó que solo 6 medicamentos tienen un informe de posicionamiento terapéutico en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps): Alprolix, Blincyto, Empliciti, Idelvion, Oncaspar y Vimizim. En este sentido, considera importante y necesario que los políticos se involucren en los retos que plantea la Hematología, como en el caso de la medicina genómica y de precisión, sobre la que ya se pronunció el político José Martínez Olmos a principios de año, como un “asunto de interés general, un asunto de Estado”.

Entre las principales medidas que deben adoptarse, Jorge Sierra ha destacado la importancia de una mayor accesibilidad a los ensayos clínicos desde su fase temprana, una menor limitación a las indicaciones aprobadas por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), acelerar la disponibilidad una vez que los fármacos ya han sido aprobados por la EMA, así como lograr una adecuada financiación y equidad en el acceso a los medicamentos.