Los hematíes viven 120 días; pasado este tiempo son destruidos por el bazo. Sin embargo, en los casos de anemias hemolíticas los hematíes salen de la circulación o se destruyen antes de tiempo. Algunas de estas anemias se presentan de manera aguda mientras que, en otras ocasiones, es una manifestación lenta e insidiosa, según explica la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid en un comunicado de prensa. Así, se clasifican por su etiología en anemia hemolítica congénita (AHC) o anemia hemolítica adquirida (AHA).

La campaña, liderada por Paloma Ropero, busca la secuenciación de genes mediante la tecnología NGS para el diagnóstico molecular de pacientes con este tipo de anemias hemolíticas. Para alcanzar esta meta, se busca conseguir la secuenciación de un mínimo de 16 pacientes e, incluso, 75 pacientes más, si fuera posible. Una muestra grande permitiría encontrar más factores comunes y conocer los que son más específicos y característicos de casos aislados.

Con el objetivo de identificar más fácilmente esta patología, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid ha querido recalcar que, si la anemia es leve, es posible que no se tenga ningún síntoma. Sin embargo, si la anemia empeora, algunos de los síntomas pueden incluir uñas quebradizas, mareos, palidez en la piel, dificultad para respirar, taquicardia, orina oscura y úlceras en los tobillos. Para su tratamiento se puede requerir transfusiones de sangre, ácido fólico, suplemento de hierro, corticoides e incluso extirpación del bazo.