Los pacientes con linfoma de células de manto suelen presentar síntomas como fiebre, sudoración nocturna, adenomegalias y esplenomegalias (agrandamiento de los ganglios linfáticos y el bazo, respectivamente). Esta patología se caracteriza por ser una enfermedad sistémica con implicación frecuente de la médula y del aparato gastrointestinal, además de la fase leucémica de la sangre.

“En el 85% de los casos, la característica que define a este linfoma agresivo es la mayor actividad del gen CCND1. Este gen produce demasiada cantidad de una proteína llamada ciclina D1” asegura Dan Peer, investigador principal del estudio. Las ciclinas funcionan como reguladoras de las quinasas. La mutación, amplificación y sobreexpresión del gen CCND1 modifica la progresión del ciclo celular mediado por la ciclina D1, con la correspondiente contribución al desarrollo de cáncer, como ya se había mostrado en anteriores estudios.

Para regular y reducir la producción de esta proteína, Peer estuvo investigando los “pequeños ARN de interferencia”. Este nuevo método bloquea la producción de ciclina D1, vinculada con el cáncer y las células blancas de la sangre, lo que podría suponer una línea terapéutica para posibles tratamientos enfocados en el linfoma de células de manto y otros cánceres de la sangre en los que se encuentra involucrada esta proteína.