El dispositivo, aprobado por la Food and Drugs Administration (FDA), ha sido ahora aprobado por la WakeMed Health & Hospitals en Raleigh, Carolina del Norte. “Tuve la oportunidad de usar LifeFlow para tratar a un niño de 2 años que estaba gravemente enfermo. El niño tenía fiebre y taquicardia y, básicamente, estaba descompensado por el shock” explica Scott Connelly, médico intensivista de WakeMed Health & Hospitals.

Según recalca Connelly, “la frecuencia cardiaca pasó a tener niveles normales delante de mis ojos cuando la enfermera inyectó 2 dosis líquido en cuestión de minutos. Fue increíble. Nunca he visto esa dramática reducción de la frecuencia cardiaca con la inyección de líquidos”, en un dispositivo en el que, además, el contenido de la jeringa y la cantidad se ven claramente.

LifeFlow es alimentado manualmente y puede prepararse en 2 minutos. A medida que el clínico aprieta el gatillo, se inyectan 10 militros de líquido en el catéter intravenoso. Al soltar el gatillo se prepara el dispositivo para la siguiente presión. Los cambios en el flujo de fluido se perciben a través del mango, lo que ayuda a controlar la velocidad de suministro.