Todos los pacientes procedían de la Clínica Universitaria de Navarra, en la que aplica el protocolo desde el año 2007. La mayoría de los pacientes eran quirúrgicos, especialmente destacaban aquellos que tenían hemorragia digestiva alta. Tras aplicar el protocolo de transfusión masiva, la mortalidad bajo a las 24 horas, del 7,3% al 0,5% así como a los 30 días del 30,2% al 15,9%.

La aplicación del protocolo se asoció a una reducción de la mortalidad con una OR de 0,3 (IC 95% 0,15-0,61), en el análisis de regresión logística. Tras el inicio del protocolo, el uso de transfusiones y productos hemostáticos se mantuvieron similares al uso de concentrado de hematíes. Se aumentó el uso de plasma o concentrado de hematíes, así como su precocidad de inicio.

“Estos datos sugieren que la aplicación de un protocolo de transfusión masiva se asocia a una reducción de las tasas de mortalidad entre las 24 horas y los 30 días siguientes para gestionar la hemorragia masiva a aquellos pacientes no críticos”, indican los investigadores.

Los investigadores del estudio, procedentes de los departamentos de hematología y de cuidados intensivos de la Clínica de la Universidad de Navarra, sugieren que este trabajo puede ser un paso en el apoyo de la aplicación de protocolos de transfusión masiva en los centros. La investigación se publica en la revista de Medicina Intensiva de la Sociedad de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias.