Según indican los desarrolladores, estos vasos sanguíneos artificiales reducen el riesgo de inflamación, de trombosis y de otros problemas asociados a los pacientes que necesitan un trasplante, si bien el estudio que demuestra su eficacia ha sido desarrollado en un modelo de ratones.

“Para el desarrollo hemos utilizado un revestimiento de los vasos sanguíneos a partir de células vasculares extraídas de material postoperatorio del corazón de un hombre. La colonización de estas células aumentará la vida útil del trasplante en las prótesis vasculares”, indica Anna Smirnova, investigadora del laboratorio de epigenética del ICGG en un comunicado de prensa.

La tecnología utilizada para crear los vasos sanguíneos artificiales está basada en la sedimentación de membranas hechas de células de miocardio de policaprolactona. La policaprolactona es un poliéster alifático biodegradabe que ha recibido muy buena acogida como biomaterial para realizar implantes en el cuerpo humano.  

Los materiales sintéticos utilizados en cirugía vascular suelen tener muchas desventajas, producen problemas de rechazo y, a menudo, los pacientes no pueden utilizarlo por razones médicas. Sin embargo, este desarrollo “reducirá el riesgo de inflamación, de trombosis y los procesos inmunopatológicos que provocan una mala circulación de la sangre”, indican los científicos.