Las reglas ahora cambiarían. De aprobarse la iniciativa, los holandeses mayores de edad recibirán una carta en su casa preguntándoles si desean convertirse en donantes con 3 respuestas posibles: sí, no o dejar esa responsabilidad sobre un familiar específico. En caso de que no respondan, serán automáticamente considerados donantes. No obstante, los médicos tendrán la obligación de pedirle permiso a los familiares del recién fallecido.

Las asociaciones de pacientes dan la bienvenida a la nueva ley. “Es un primer paso, hemos esperado mucho tiempo por esto”, dijo a la agencia EFE la directora de la Asociación Holandesa de Pacientes Hepáticos, José Willemse, quién también señaló que esperaban que más gente se inscribise como donante. “Sabemos de muchas personas que lo aceptarían, pero que aún no están registrados”. Aun así, Willemse considera que la ley se queda a medio camino.

La organización de paciente considera que se deja en manos de las familias la decisión final en el caso de que el recién fallecido no hubiera respondido a la carta del gobierno. “Es duro tener que decidir algo así tan rápido y en un momento tan difícil” declaró Willemse, quien añadió que preferirá “un sistema en el que todo el mundo fuera donante excepto si hubiera dicho que no lo quiere ser, lo que aumentaría el número de órganos disponibles”.

La iniciativa de la nueva norma proviene de la parlamentaria Pia Dijkstra, del partido social liberal D-66. El pasado martes, la cámara baja aprobó la proposición de ley por un margen mínimo, 75 síes contra 74 noes, en una votación que se vivió con suspense hasta el último momento. El D-66 había conseguido el apoyo de una buena parte de los grupos de la oposición, mientras que los diputados que respaldan al gobierno de gran coalición, de los partidos PvdA y VVD se mostraban contrarios a la iniciativa.