La ingesta de este médicamento durante la gestación provoca un riesgo alto de malformaciones congénitas, autismo y retraso psicomotor. El abogado de la asociación, Charles Joseph-Oudin, ha enviado al grupo farmacéutico una carta para “pedirle que acepte su responsabilidad e indemnice a las víctimas”.

La asociación APESAC, conformada por unas 2.000 familias, denuncia que el laboratorio no informó a las embarazadas de los riesgos que corrían si tomaban este medicamento, pese a que, según Charles Joseph-Oudin, “se conocían los riesgos desde inicios de 1980”. Sanofi tiene un plazo de 4 meses para responder a la asociación. Tras este periodo, la APESAC podrá acudir a la justicia para que “reconozca la responsabilidad del laboratorio”.

El Ministerio de Sanidad francés informó a principios de este año de, al menos, 450 casos de malformaciones en recién nacidos por la ingesta de este antiepiléptico. El medicamento está en el mercado desde finales de los años 60, aunque ya en los 80 se conocieron los efectos secundarios que el medicamento podía causar en fetos. 

La Fiscalía francesa intenta averiguar ahora de donde proviene la negligencia que, según los cálculos de la APESAC, podría haber perjudicado hasta un millar de niños. El abogado de la asociación denunció ya el pasado verano los fallos en la distribución de este medicamento, puesto que, aunque los casos de malformaciones llevan años bajo denuncia, la agencia de salud pública no informó a pacientes y médicos prescriptores de este medicamento.