“La corrupción farmacéutica no concuerda con las necesidades de los pacientes”, señala un artículo del experto en Medicina y Ética, Marc Rodwin. El abogado apunta que las políticas deshonestas de la industria farmacéutica y la corrupción institucional crea un impacto negativo en la salud del paciente. La corrupción institucional puede ser el resultado de una dependencia deshonesta de dinero o de información, de incentivos financieros que no concuerdan con las necesidades de los pacientes, del fallo del mercado, o de la publicidad que ha comprometido a la práctica médica”.

El artículo apunta que las firmas farmacéuticas desarrollan y comercializan medicamentos que se utilizan para curar enfermedades o reducir el dolor y sufrimiento. Sin embargo, hoy en día, el objetivo de las políticas farmacéuticas y la práctica médica es, con frecuencia, socavado por la corrupción farmacéutica e institucional, es decir: prácticas sistemáticas o extendidas, por lo general legales, que afectan a la integridad de una institución. La corrupción institucional desplaza la consecución de algunos fines y compromisos.

El texto describe que los propósitos de la industria se han visto con frecuencia desvirtuados debido a la corrupción farmacéutica. Uno de los ejemplos que expone Rodwin es la financiación de la industria a campañas electorales, lo que, en palabras del experto, “sesga los procesos legislativos que sientan las bases para las políticas farmacéuticas”. El abogado subraya que la corrupción farmacéutica ha encontrado una manera de influir en la investigación y en las publicaciones médicas que afectan a las decisiones clínicas de los médicos.

El experto apunta que las asociaciones de profesionales sanitarios, los programas de formación continua, las redes sociales profesionales, los administradores de hospitales, las aseguradoras, las organizaciones productoras de guías de prácticas y las asociaciones de pacientes son blancos de la industria a la hora de intentar influir en las decisiones de los médicos. “De esta manera, también pretenden manipular a los médicos influyentes, conocidos como líderes claves de opinión”.