“Esto no es el futuro, es la realidad”. Así ha comenzado la segunda jornada del II Congreso Nacional de eSalud, que expone las últimas tendencias en salud digital. El acto, presentado por el director general de Sistemas de Información Sanitaria de la Consejería de Sanidad de Madrid, José Antonio Alonso, ha comenzado con la intervención de Mercedes Alfaro. La subdirectora general de Información Sanitaria y Evaluación del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha definido la asistencia sanitaria como “una constante toma de decisiones” que cada vez se vuelve más asimétrica.

“Se está produciendo una trasferencia de responsabilidades entre los médicos y desde los médicos a los pacientes”, explica Alfaro. El problema de esta situación es que, muchas veces, “olvidamos que desde el momento en que un médico se pone la bata no está solo asumiendo la toma de decisiones, sino también la toma de riesgos”. Por eso, defiende, es necesario asumir y adaptarse a los nuevos roles que se la tecnología y el acceso a la información van a ir creando.

La eSalud como valor

El concepto de eSalud se relaciona, a menudo, con técnicas, aplicaciones o herramientas pero, para el primer ponente, Gontzal Vallejo, tiene más que ver con el valor que se puede añadir al acto médico. “Las enfermedades crónicas superan el 80% del gasto sanitario púbico, cada sistema de salud se enfrenta a unas necesidades cada vez más diversificadas, condicionadas por la oferta y bajo una organización fragmentada”, explica. En este contexto, el manager de Health Everis Bilbao propone “dejar de medir la cantidad de pastillas para empezar a medir el valor, entendido como grado de satisfacción del paciente”. Se trata, dice, de hacer cambios estructurales, organizativos y metodológicos “hasta lograr un sistema holístico que nos permita conocer los 360º reales del paciente”.

Vallejo y su equipo pusieron a prueba esta nueva perspectiva de gestión del valor en un proyecto piloto con más de 15.000 pacientes de estrés postraumático. De todos ellos, 8.800 recibieron un tratamiento basado en el valor, mientras 6.800 continuaban bajo terapia estándar. La tasa de suicidios se redujo un 28% en aquellos que habían sido evaluados y seguidos por un equipo multidisciplinar de coordinación clínica y trabajadores sociales. Este modelo consiguió también aumentar la satisfacción del enfermo en un 2% y disminuir el coste medio por paciente en hasta un 54%.

Analfabetismo tecnológico vs. DrRobot

El gran obstáculo a la hora de implementar estas nueva persectiva junto con las nuevas tecnologías en salud es, según Ángeles Barrios, el desconocimiento de las mismas. Los datos ofrecidos por la responsable de Philips Ibérica sugieren que hasta un 50% de la población (un 78% entre los que sufren alguna patología) estaría dispuesta a adoptar tecnologías para el cuidado de su salud; sin embargo, solo un 25% sabría cómo utilizarlas. Lo mismo sucede entre el personal sanitario, señala Barrios. Un 59% considera que debería enfocarse a este tipo de medicina preventiva, pero la adopción de estrategias modernas de eSalud no llega ni al 30% de las consultas. No obstante, y a pesar de este analfabetismo tecnológico, ya están apareciendo numerosos ejemplos de éxito.

Prueba de ello es la aplicación de SmartCardia, un dispositivo para pacientes cardiacos que ha presentado el doctor Luis Miguel Rincón, médico adjunto del servicio de Cardiología en el Hospital Ramón y Cajal. “En Cardiología la eSalud es la telemonitorización de parámetros, la educación y empoderamiento de los pacientes crónicos y la aplicación de los tratamientos ya conocidos”, resume el cardiólogo. Lo que empezó como una báscula que enviaba los datos por bluehooth ha acabado desarrollándose en aplicaciones móviles para la anticoagulación o mediciones de biomarcadores a domicilio, ejemplifica Rincón.

“Estamos ante una trasformación similar a la revolución industrial”, secunda Juan Carlos Sánchez, de IBM Watson Health. En salud, “la reinvención no es una elección, es algo necesario”, insiste el portavoz de la empresa de inteligencia artificial, que ha presentado varios casos de éxito de su compañía: desde la aplicación para diabéticos Sugar IQ, hasta la navegación de lenguaje natural Watson for Drug Discovery, una API de análisis de perfiles de personalidad o un modelo de registro conversacional que permitiría al médico dejar de escribir la historia clínica mientras atiende al paciente. Entre los casos de éxito mencionados durante el congreso ha destacado NEOTherapist, una terapia de rehabilitación motriz y cognitiva dirigida por un robot.

José Carlos Pulido, ingeniero informático especializado en inteligencia artificial ha explicado a la audiencia que “el gran problema de la rehabilitación pediátrica es que los niños pierden el interés y la motivación en los ejercicios por la duración y naturaleza repetitiva de las sesiones”. La terapia por imitación, asistida por un robot social, podría ser una solución efectiva para la recuperación física y psicológica de niños de entre 5 y 13 años, propone. Mientras el robot realiza una serie de movimientos, un sensor 3D registra la imitación del paciente de manera que el robot pueda ofrecer al niño un feedback coherente sobre los ejercicios. “Esta retroalimentación es tan importante como el hecho de que exista una historia o hilo conductor y diferentes niveles de dificultad”, apunta Juan Carlos Martín, director de TAK Learning que, en esta ocasión, ha presentado una serie de concursos de casos clínicos para Neumología.