Así lo anuncia el informe del Centro Nacional para las Estadísticas de Salud del país americano, que también subraya que el cáncer ha disminuido un 1,7%, gracias al descenso en número de fumadores y los avances en el tratamiento. Los primeros análisis del informe apuntan al papel que juega la epidemia de la obesidad en el aumento de las muertes por enfermedades cardiovasculares, infartos, diabetes y, quizás, el alzhéimer.

Esa enfermedad neurodegenerativa es la causa de muerte que más aumentó en 2015, un 15,7%, pero los expertos consideran que esto se debe a que cada vez se reporta más la dolencia como motivo de fallecimiento. La tasa de mortalidad por accidentes experimentó la segunda mayor subida, de un 6,7%, mientras que los suicidios aumentaron un 2,3%.

Estos porcentajes se leen a la luz de la epidemia de adicción a la heroína y a los analgésicos derivados del opio, que a su vez están asociados a la desesperación ante una recuperación económica nacional que no ha llegado a muchos ciudadanos. Con todos estos factores sobre la mesa, la esperanza de vida pasó de 78,9 en 2014 a 78,8 en 2015, tras haber aumentado año tras año desde la crisis del sida hace 2 décadas.

La esperanza de vida en Estados Unidos es menor que en otras naciones desarrolladas como Reino Unido (81), Alemania (80,8), Australia (82), Canadá (81), Francia (82,3) y España (83), según datos del Banco Mundial de 2014. EE. UU. ha visto caer su esperanza de vida en contadas ocasiones durante el último medio siglo, la última en 1993 cuando el sida hizo retroceder la estadística de 75,6 a 75,4.