La formación del médico podría no ser todo lo objetiva que debería según ha resaltado Álvaro González Blanco, internista del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), tras finalizar el 38.º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) en declaraciones a MedLab.email. No obstante, la calidad de las presentaciones, el cumplimiento de los horarios y los temas abordados han sido “novedosos y muy bien planteados” a lo largo del encuentro.

“La formación, para nuestra desgracia, está muy sesgada en el sentido de que depende casi en exclusiva de los laboratorios, por lo que ahí tenemos un cierto sesgo. Lo ideal sería que la formación dependiese directamente del Ministerio de Sanidad o que fuese algo dotado por los propios hospitales o financiado por el sistema público, pero mientras sigamos con este modelo es un sesgo con el que tenemos que trabajar”, ha indicado Álvaro González.

Estos encuentros no solo sirven como lugar de encuentro entre internistas y residentes. Los médicos que hayan asistido, y que hayan pasado un control de asistencia presencial, pueden solicitar créditos de formación continuada de acuerdo con la normativa del Sistema de Acreditación de Formación Continuada, de ahí la importancia de que la formación recibida sea objetiva, algo que echan en falta algunos profesionales como el internista del HUCA.

No obstante, y a pesar de que existen patologías que gozan de menos interés global, motivo por el que es más difícil de exponer en un congreso de estas características, se han expuesto “coloquios específicos más vinculados a la experiencia práctica y menos vinculados con la presión de los laboratorios”, por lo que acudir a estos congresos es útil, en su opinión. Además, “la infraestructura está más conseguida” en comparación con ediciones anteriores, con una mejor logística y capacidad.

Desde un punto de vista externo, no se entiende bien la figura del internista lo que podría influir en el concepto que se tiene de este tipo de congresos. A pesar de que, a veces, se asocia con “nivel de excelencia con alguna técnica o con alguna patología en concreto”, en realidad, los internistas se encargan de aportar “la complejidad del paciente, la fragilidad del paciente y la visión global”. “La figura del internista como mediador y como persona que hace la valoración global va cogiendo más peso, pero estamos todavía poco visibilizados en la sociedad”, ha concluido Álvaro González.