Este método, creado hace más de 200 años por el médico alemán Samuel Hahnemann (1755-1843), tiene mucha tradición en Rusia. Entre otros, el zar Nicolás I y el mariscal soviético Gueorgui Zhúkov utilizaron este tipo de remedios, apunta en el diario Kommersant el médico Mijael Shokolenko, de la asociación homeopática de exrepúblicas soviéticas.

“Si la homeopatía no hubiera ayudado, los miembros del Comité Central no habrían dejado que los trataran con ella”, argumenta la político. Durante los tiempos soviéticos, este sistema curativo que consiste en diluir la sustancia curativa hasta dosis minúsculas no fue prohibido, pero tampoco promocionado. Sin embargo, en los años 90 la homeopatía comenzó a utilizarse en el sistema de salud público.

El presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Juan José Rodríguez Sendín, ya clasificó el año pasado que la homeopatía es un proceso “ilusorio y engañoso que no cuenta con ningún tipo de evidencia científica, por lo que ha negado que pertenezca al mundo de la Medicina sino al mundo de las creencias”.

Las declaraciones de Rodríguez Sendín tuvieron lugar después de que la Universidad de Barcelona anunciara la suspensión de su Máster en Medicina Homeopática, impartido desde el año 2004. La OMC señaló en su momento que, entre otros aspectos, “no son éticas las prácticas médicas inspiradas en el charlatanismo, las carentes de base científica y que prometen a los enfermos la curación, los procedimientos ilusorios o insuficientemente probados que se proponen como eficaces, la simulación de tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas y el uso de productos de composición no conocida”.