Los padres de los 63 bebés fallecidos y algunos medios de comunicación niegan la versión oficial, y apuntan a que el hospital no había pagado a su distribuidor y ya no contaba con la cantidad de oxígeno necesaria para atender a los ingresados.

Varios medios locales indican que la empresa privada que suministra cilindros de oxígeno había detenido los suministros al hospital por falta de pago de las facturas, lo que obligó al personal y a los padres a utilizar bolsas de respiración manual para atender a los recién nacidos.

La NHRC ha ordenado a los altos funcionarios del gobierno que presenten un informe en un plazo de 4 semanas, junto con las medidas adoptadas para el socorro y la rehabilitación de las familias afectadas y las medidas adoptadas contra los funcionarios culpables.

Las muertes, “en un número tan grande en un hospital administrado por el gobierno, constituyen una grave violación del derecho a la vida y a la salud de las víctimas inocentes", dijo la NHRC, un organismo autónomo que tiene los poderes de un tribunal civil.

"Esto indica hacia la grosera insensibilidad de parte de la administración del hospital y el departamento de educación médica y salud del gobierno de Uttar Pradesh” (región donde ha ocurrido el incidente), indica la organización. El gobierno retiró al jefe del hospital y al médico a cargo de la sala de pediatría por su presunta negligencia. Medios de comunicación nacionales y asociaciones de médicos han dicho que el gobierno intenta encubrir un error de gestión.