Es un problema que hemos generado nosotros diciendo que la métrica tiene que ser la publicación en una revista indexada, con un impacto tal, etc.”, cuenta el profesor de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) Alberto Abella, fundador y miembro de la directiva de Open Knowlegde España (OKF), una organización internacional que apuesta por el acceso libre al conocimiento.

“Mucha gente entraría en Open Access, pero no entra porque necesita publicar para tener un grado mayor en la Universidad”, reconoce Abella, que ha participado este jueves en el evento de Open Source y software libre OpenExpo 2016, celebrado en Madrid. “Si eres un catedrático, ya no puedes subir más ­-añade-, y a lo mejor te puedes dedicar a publicar en Open Access, pero siempre que quieras promocionar, es un problema”.

Un problema cuya solución, según el profesor, pasa por cambiar el sistema. “O incluyendo no solo esas publicaciones científicas cerradas, sino también publicaciones en Open Access que tengan una serie de accesos, o valorando que tus datos se reutilicen y se generan nuevas aplicaciones”, propone el experto, que no se atreve a asegurar cuáles son las motivaciones de las autoridades educativas para resistirse al cambio.

“Es como cuando medimos la innovación en base a patentes. En el software libre no aplican las patentes, al menos en Europa. Entonces, ¿no hay innovación en el software libre? Se hace mal. Estamos desfasados, en eso y en lo otro. ¿Cuándo romperá? No lo sé”, comenta Abella, para quien “es inevitable que, más pronto que tarde, la cosa cambie”, ya que “cada vez hay más presión” y más publicaciones.

De hecho, existe una línea creciente de Open Access, o acceso libre al conocimiento científico, cuyo incremento tiene que ver entre otras cosas con la participación de las administraciones, que a menudo exigen la publicación abierta de los datos y los resultados de las investigaciones que financian. Es el caso, por ejemplo, de la Unión Europea (UE) y el programa Horizon 20.20.

El gobierno comunitario, además, ha publicado recientemente una nueva versión de la normativa europea en materia de publicación de datos enlazados; se trata de una serie de pautas que buscan la normalización de dichos datos para facilitar que se puedan compartir. Ofrecen indicaciones sobre la información semántica que hay que añadir, sin llegar a todo; hay detalles (como cierta nomenclatura médica) que no aparecen.

Pese a ello, es un buen comienzo, de acuerdo con Abella, que hace hincapié en que la normativa en principio está pensada para portales públicos de datos, pero puede usarse también para portales privados. “Sería enormemente recomendable”, señala el miembro de OFK, que celebrará su Conferencia Internacional en la capital madrileña los próximos 6 y 7 de octubre.