España tiene a la Pediatría en peligro de extinción.

Bajo esta consigna: la Pediatría en peligro de extinción, se presentó ayer el 16. º Congreso de Actualización de la especialidad. Este encuentro, antes llamado curso, permanecerá en el recinto ferial de Madrid hasta el 16 de febrero. La gran pregunta es: ¿por qué un pediatra no quiere trabajar en Atención Primaria?

La presentación estuvo protagonizada por Concha Sánchez Pina, presidenta de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap); María Jesús Esparza, coordinadora del curso; y Narcisa Palomino, especialista en situaciones de violencia en la infancia. Todas ellas dejaron claros los detonantes que hacen que la Pediatría esté en peligro de extinción.

Los pediatras no quieren trabajar en AP

Pésimas condiciones laborales, masificación o turnos vespertinos son los ingredientes necesarios para que el pediatra español abandone el país o huya a la sanidad privada. Así lo aseguró Concha Sánchez Pina, presidenta de la AEPap (Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria).

Entre lo más preocupante en la actualidad destacaron: las ciberadicciones, las alteraciones del sueño,el abuso sexual y las vacunas. El congreso, no obstante, está repleto de temas de interés para el especialista. Infecciones de transmisión sexual entre adolescentes, trastornos de la comunicación o psicopatologías son algunos de ellos.

“La salud de la población infantil es muy importante porque asegura un mejor estado de salud en la edad adulta, lo que a la larga supone un menor coste económico y una mejor calidad de vida de la población”, declaró la presidenta.

Sánchez Pina resumió así la imperiosa necesidad de ofrecer pediatras en los centros de salud de toda España. “Debería ser una prioridad para los responsables de los sistemas de salud de cualquier país hacer los esfuerzos necesarios para mantener la figura del pediatra de AP”. Para ella, este modelo está riesgo y en serio peligro de extinción.

Para los niños, los pediatras

María Jesús Esparza, coordinadora del congreso, habló de la revisión sistemática llevada acabo con 1.150 artículos científicos. Esparza aseveró que las conclusiones son claras: “El pediatra es el profesional indicado para atender a los niños en las consultas de AP”. Esta revisión, basada en 10 años de literatura científica, deja claro que el pediatra proporciona una atención sanitaria de más calidad que el médico general.

En la presentación se resaltó que esta actuación no solo es ventajosa para trastornar lo menos posible al niño. Además, implica un importante ahorro económico y de recursos sanitarios, según expusieron. De esta revisión, se destaca: el uso de antibióticos, la vacunación  y la obesidad, 3 grandes problemas de salud pública.

1 de cada 5 niños sufrirá abuso sexual

Narcisa Palomino se centró en el abuso sexual de los niños y adolescentes. Para ella, todavía no se ha conseguido proteger a la infancia como es debido. Esto supone una cuenta pendiente para todos aquellos garantes de los derechos de los menores que hay que resolver con urgencia. Para mejorar la atención, la doctora propone mejorar la formación de los profesionales y recordar que las leyes obligan a ponerlo en conocimiento de las autoridades.

“Uno de cada 5 niños y adolescentes es víctima de abuso infantil. La mayoría de las veces es por alguien de su entorno. Solo el 15% se denuncia. De los que se denuncian, solo el 30% progresa. El resto, se archivan. Esto supone un problema enorme en la infancia y en el futuro como adultos. Los pediatras debemos conocerlo”, comunicó Palomino.

Para poder detectar los casos de abuso sexual, hay que seguir unas pautas básicas: creer al niño cuando cuenta una experiencia, animarlo a hablar sin presión y protegerlo con las medidas pertinentes. “Tenemos que aprender también a identificar y detectar estas situaciones”, concluyó la experta.

Está previsto que a este congreso asistan unos 900 pediatras de Atención Primaria de toda España. Unidos por el miedo a una Pediatría en peligro de extinción, tratarán 61 actividades diferentes. Mesas redondas, seminarios, talleres… todo para volver a poner al pediatra en el lugar que ellos consideran que se merece.