La agencia de noticias alemana DPA informa de que a principios de este mes empezaron a formarse largas colas en las farmacias de la capital, Antananarivo, para comprar antibióticos contra la forma pulmonar de la enfermedad, muy peligrosa y altamente contagiosa. El resultado fue que las existencias de antibióticos se acabaron rápidamente y el gobierno llamó a la contención. Poco después, el Ministerio de Salud envió una serie de SMS a todos los teléfonos registrados en Madagascar en los que se leía: "Peste neumónica: muerte rápida. Si tose y tiene uno de los siguientes síntomas (fiebre, dolor de garganta, falta de aire o esputo con sangre) vaya al hospital".

El número de muertos y enfermos se ha duplicado en una semana y la mitad de ellos se encuentran en Antananarivo. La peste (sobre todo en su versión más frecuente, la bubónica) es endémica en Madagascar, pero la dimensión es mucho mayor esta vez. Además, un turista que estuvo de vacaciones llevó la enfermedad a las islas Seychelles. No se veía una epidemia de esta envergadura desde la que se produjo en 1994 en la región de Surat, en la India. El presidente del país, Hery Rajaonarimampianina, se ha mostrado convencido de poder hacer frente a la crisis. "Nos encontramos en una guerra, pero creo que tenemos las armas y la munición para vencer esta epidemia", dijo durante la entrega de ayuda enviada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"Nuestros equipos están bien entrenados para combatir brotes aislados de peste en el campo. Pero esta vez es diferente. Se trata de la peste neumónica, y en la ciudad", aseguró el ministro de Salud, Mamy Lalatiana Andriamanarivo a la radio francesa RFI.

El organismo ha transportado casi 1,5 millones de dosis de antibióticos, con los que se puede tratar a 5.000 enfermos y administrar como prevención a 100.000 personas. "Cuanto más rápido actuemos, más vidas salvaremos", ha dicho la representante de la OMS en Madagascar, Charlotte Ndiaye.

"El escenario más grave sería que la peste neumónica alcanzara alguna de las ciudades del continente africano que tienen conexiones aéreas directas con Madagascar, como Addis Abeba, Nairobi y Johannesburgo", explica Ben Payton, experto en África de la asesoría de riesgo Verisk Maplecroft. Las autoridades de estos países tendrían "dificultades para mantener la enfermedad bajo control".

La epidemia afecta en Antananarivo sobre todo a los barrios más pobres, que están llenos de basura por las calles, unas condiciones excelentes para las ratas. Para evitar el pánico las autoridades han instalado carpas en las que se informa sobre la enfermedad a la población en los accesos a las zonas afectadas.

Madagascar, de unos 25 millones de habitantes, es desde años el país con más casos registrados de peste, sobre todo bubónica. Si se informa de un caso en un pueblo, las autoridades intervienen para eliminar a las ratas, desinfectar las casas, rociarlas con insecticidas y dar antibióticos a los familiares como medida preventiva. Los muertos son lavados con una solución de cloro y cubiertos de cal, porque también pueden propagar la enfermedad. No se permiten los rituales funerarios habituales como el velatorio del cadáver durante varios días y los cuerpos son enterrados lejos del cementerio.