El Gobierno puede realizar estos despidos mediante decretos, puesto que el país se halla en estado de emergencia tras el golpe de Estado fallido del pasado 15 de julio, una situación que, en principio, duraría hasta el 20 de octubre, pero que según ha declarado el presidente turco, se prorrogará al menos 3 meses más.

Esta situación afecta directamente al sector científico del país. A finales de julio, la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS por sus siglas en inglés) y otras 7 sociedades enviaron una carta al presidente turco Recep Tayyip Erdo?an, elegido democráticamente, en la que expresaban su preocupación por la libertad y los derechos de los científicos turcos después del golpe.

En España, la organización que aglutina a las sociedades científicas, la COSCE, se ha sumado al documento. “La libertad es intrínseca al trabajo de un científico”, declara a Sinc Nazario Martín, presidente de la COSCE y catedrático de Química de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). A juicio del consejero de la Embajada, la libertad de los investigadores turcos no corre peligro. “Turquía sigue y va a seguir respetando todas las libertades. También las de los científicos, porque avanzar en ciencia es muy importante para nosotros”, asegura.

La comunidad científica internacional es consciente de las dificultades que viven sus colegas turcos y trata de apoyarlos desde la distancia. Así ocurrió en la Asamblea General de la Sociedad Matemática Europea (EMS por sus siglas en inglés), celebrada en Berlín a mediados de julio, donde se eligió como miembro del Comité Ejecutivo a la matemática turca Betül Tanbay. La intentona golpista le impidió asistir.