Las mallas vaginales son implantes que sirven para reparar el tejido dañado y para tratar el prolapso de órganos pélvicos y la incontinencia urinaria, que son unas dolencias muy comunes tras el parto. "Las complicaciones que sufren las mujeres incluyen la erosión de la malla o la cinta a través del tejido y los órganos que la rodean, así como incontinencia, infecciones y dolores crónicos", dijo Jancauskas.

Según el bufete de abogados, las mujeres incluso no han podido intimar con sus parejas y el daño causado por las mallas vaginales "realmente ha tenido consecuencias devastadoras". En Estados Unidos, Canadá y Reino Unido también se han iniciado procesos legales similares. El caso australiano, una de las demandas colectivas por la responsabilidad de un producto defectuoso más grandes del país, comenzó en el Tribunal Federal de Sydney con las observaciones preliminares de los representantes de las demandantes.

Por el momento, Johnson & Johnson no ha hecho ninguna declaración sobre el caso de las mallas vaginales. Tonny Bannon, abogado de Shine Lawyers, contó al tribunal que la empresa estadounidense farmacéutica no investigó con ensayos clínicos adecuados las posibles complicaciones de la malla y que se llevó a cabo una agresiva oleada de marketing entre cirujanos y pacientes que afirmaba que el implante de la malla vaginal era una "operación rápida y fácil.

Bannon también señaló que el sufrimiento de las demandantes demostraba los auténticos riesgos de las mallas vaginales, riesgos que ninguna de ellas habría corrido si hubiera sido informada adecuadamente. Antes de la demanda, la empresa dijo que el uso de la malla vaginal estaba respaldado por estudios clínicos y que a menudo era la opción preferida para tratar las dolencias pélvicas.