Los cortes en el suministro son consecuencia de la sequía que afecta al occidente boliviano y que ha causado la evaporación de, al menos, el 90% del caudal que tenía la represa Hampaturi. Desde esta represa se distribuye agua a los barrios de la ladera este y sur de La Paz. El presidente de Bolivia, Evo Morales, ha alcanzado un acuerdo con la comunidad Hampaturi para que permitan el desvío de las aguas de un río y así aumente el caudal de la represa.

El desabastecimiento de agua potable puede aumentar los casos de enfermedades gastrointestinales. Las autoridades de salud se muestran preocupadas ya que la semana pasada hubo 2.300 casos de diarreas y en la actualidad aún se mantienen 2.090 casos. Pese a que el gobierno ya ha alcanzado un acuerdo con la comunidad Hampaturi, aún no hay fecha para que se normalice la distribución de agua.

“Hemos instruido que todos los médicos usen pastillas potabilizadoras y enseñen su uso a los pacientes. Ese es un primer paso para evitar males a consecuencia del consumo de agua sin hervir”, ha subrayado el Ministerio de Salud.

Esta situación ha desencadenado protestas callejeras en los barrios afectados. Establecimientos escolares y hospitales también se han sumado a los reclamos. “Parecemos gatos. Un poco de agua en una toalla sirve para nuestro aseo personal. Hay largas filas para recibir agua de camiones cisterna”, asegura una vecina del barrio de Villa Armonía a la televisión Unitel.