Ante una posible tendencia al alza en el número de contagios de esta enfermedad bacteriana, el Ministerio de Salud ha facilitado equipos médicos a la Dirección de Centros Penales con la esperanza de favorecer el diagnóstico y control de la patología.

Esta ayuda se suma así al Fondo Global, un convenio de apoyo firmado por ambas partes que estará vigente durante 2 años y conllevará una aportación de 1,2 millones de dólares (más de 1,1 millones de euros). Además de la tuberculosis, se tratarán otras enfermedades especialmente prevalentes entre la población reclusa, como la dermatitis o las enfermedades gastrointestinales, entre otras.

La aparición cada vez más frecuente de estas dolencias se debe, en parte, a la crisis de hacinamiento carcelario que existe en el país. Según las últimas estadísticas oficiales, El Salvador debe distribuir 37.000 presos, de ambos sexos, en un total de 20 cárceles, con aforo para 8.400 personas cada una, por lo que la capacidad se ve sobrepasada en un 360%.

“El programa contra la tuberculosis que se desarrolla en centros penales es uno de los más exitosos de Centroamérica”, ha defendido la ministra de Salud, Violeta Menjívar; además, “en lo que va de 2016 no se han reportado fallecimientos por la enfermedad”, recuerda la dirigente en una nota de prensa.