Brasil ha desarrollado un fármaco de veneno de serpiente y sangre de búfalo para curar úlceras y como remedio para determinadas cirugías. Según informa la agencia Xinhua, este fármaco de veneno de serpiente y sangre de búfalo ha sido elaborado por el CEVAP (Centro de Estudios de Venenos y Animales Venenosos), con sede en el estado de Sao Paulo.

Los investigadores brasileños han descubierto que este fármaco de veneno de serpiente y sangre de búfalo tiene capacidad para sellar la fibrina, una sustancia que se usa durante las cirugías para ayudar a cicatrizar las heridas. Las pruebas preliminares, indica Xinhua, se han realizado con sangre humana, pero los investigadores comprobaron que la sangre de búfalo era más beneficiosa al cicatrizar las heridas cuando entraba en contacto con el veneno de serpiente, concretamente, de la serpiente de cascabel.

Tras el éxito de estas pruebas, las autoridades brasileñas en colaboración con la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal Paulista (UNESP) han autorizado probar el fármaco de veneno de serpiente y sangre de búfalo en personas con diferentes tipos de úlceras. La investigación confirmó la eficacia de este medicamento a la hora de sellar cicatrices.

Tal y como ha explicado la doctora de la UNESP, Lucilene Delazari, a Xinhua, “el descubrimiento fue posible gracias a una donación de un empresario ganadero, que desde pequeño vio cómo su madre sufría con las úlceras y decidió, de forma voluntaria, colaborar en el experimento”.

Actualmente, dicho empresario cuenta con 100 cabezas de búfalo destinadas únicamente para esta investigación, con 2 extracciones mensuales. Los animales están aislados del resto de animales y pasan rigurosos controles de sanidad para adecuarse a los protocolos médicos internacionales. Una vez que se extrae el veneno de serpiente y la sangre de búfalo se introducen en 2 recipientes especiales.

Los investigadores extraen fibrinógeno de la sangre de búfalo. Se trata de una proteína soluble del plasma sanguíneo precursor de la fibrina y responsable de la formación de coágulos en la sangre. Por su parte, del veneno se extrae la trombina, una enzima que actúa sobre el factor de coagulación de la sangre.

Al unir ambos compuestos, explica la investigadora, se activa una transformación molecular que crea la fibrina, una proteína más fibrosa que es la que ayuda a cicatrizar. Hasta el momento se desconoce cómo y por qué se produce este proceso, aunque la ANVISA (Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria) ya ha iniciado una investigación del producto para saber si provoca daño a los pacientes, algo que por el momento no ha ocurrido.