Comer larvas puede ser una de las razones que explique la longevidad de los guaraníes, uno de los pueblos indígenas con mayor esperanza de vida de Sudamérica. Según informa la agencia EFE, las comunidades guaraníes que viven al norte del país conservan una práctica ancestral y espiritual que consiste en el cultivo de larvas para su consumo.

El hecho de consumir larvas les ayuda a sanar sus heridas y saciar el hambre cuando la comida escasea, explica un miembro de esta comunidad, Santiago Martínez, a EFE. Las larvas que comen son de escarabajo y se conocen con la denominación científica de metamasius hemipterus. Su consumo podría estar relacionado con la longevidad de los guaraníes.

Según detalla Santiago Martínez al comer larvas cumplen un triple objetivo: alimentar a los más ancianos cuando sus mandíbulas no aceptan masticar la grasa de las presas; sanar las cicatrices del cordón umbilical de los recién nacidos y limpiar los órganos. “El beneficio es muy amplio ya que hacen una purificación interna de la sangre y la vejiga”, asegura.

Tal y como explica, el proceso no es tan sencillo como se piensa. “Los gusanos no se comen tal y como crecen en la naturaleza”. Los huevos se depositan en una hendidura en un tipo de palmera específica presente en el noreste argentino y permanecen allí durante uno o 2 meses hasta que estén listas para consumirse.

Lo más valioso de comer larvas es la grasa de estos insectos. Según detalla Martínez, “es lo que más se aprovecha de ellos: se utiliza para eliminar liendres del cabello o para curar los granos de la pubertad”, añade. Las propiedades de estos insectos han despertado el interés de científicos argentinos que se han desplazado a Misiones para estudiar los procedimientos que emplean los guaraníes.