“El proceso de microencapsulación consiste en utilizar los aceites de sacha inchi (Plukenetia volubilis y P. huayllabambana) y diversos biopolímeros como materiales de pared, solos o en mezclas sin riesgos para la salud”, ha detallado la investigadora. El consumo de estos ácidos grasos resulta beneficioso para el desarrollo fetal, el tratamiento de la depresión y ayudan a mantener los niveles normales de triglicéridos y colesterol HDL.

Además de su efecto antitrombótico, las microcápsulas de sachi inchi actúan como antiinflamatorios y contribuyen a la prevención de enfermedades cardiovasculares como la hipertensión y los derrames cerebrales. “Del mismo modo”, señala Chasquibol, “se asocia a la prevención de trastornos neurológicos como las demencias y la enfermedad de Alzheimer”.

“Una dieta rica en ácido oleico y ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-3 brinda efectos favorables en las enfermedades de carácter inflamatorio como el asma bronquial en niños, la artritis reumatoide, la inflamación de articulaciones y las enfermedades inflamatorias intestinales”, ha recordado la investigadora de la Universidad de Lima.

Tras estos resultados, los investigadores han apostado por introducir estas microcápsulas en determinados alimentos, como el jugo concentrado de pulpa y cáscara de camu-camu deshidratado y endulzado con yacón. Asimismo, las microcápsulas estarán presentes en papillas para niños de 6 a 36 meses en base a quinua y también en mayonesas de bajas calorías.

La investigación ha demostrado la eficacia de consumir las microcapsulas a la hora de prevenir determinadas enfermedades, aunque no se corrija la dieta, sin embargo, la investigadora subraya que “siempre será saludable la reducción del consumo de alimentos con grasas saturadas, azúcares refinados y sal”.

El proyecto Microencapsulación de aceites de Sacha Inchi (Plukenetia volubilis y P. huayllabambana) y antioxidantes de la biodiversidad peruana. Contribución al desarrollo de alimentos funcionales conteniendo omega-3 para prevenir enfermedades no transmisibles, se viene desarrollando en la Universidad de Lima con un equipo interdisciplinar, que cuenta con el apoyo de instituciones como el Instituto de la Grasa de Sevilla, la Universidad de Florencia, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial de Argentina (INTI) y la Universidad Nacional Agraria La Molina.