Los responsables del proyecto, los doctores Gerardo Gutiérrez y Bartolomé Reyes, han diseñado unas lentes fotoacústicas con plástico y silicona con la finalidad de enfocar el ultrasonido inducido por láser. El ultrasonido son ondas mecánicas, es decir, no ionizantes. Conscientes de su potencial, han desarrollado lentes fotoacústicas de distintas geometrías para obtener una máxima concentración de las ondas mecánicas y hacerlas incidir en la región de interés.

Según ha explicado el doctor Bartolomé Reyes, con las dimensiones adecuadas de una lente plano-convexa se puede focalizar la onda mecánica en un punto para concentrar la máxima energía. Se trata de una técnica no dañina y sin efectos secundarios. Gracias a esta tecnología, pueden eliminarse tumores en zonas de difícil acceso, afirman los investigadores.

También puede aplicarse en la disolución de trombos o coágulos de sangre que obstruyen venas o arterias; para eliminar varices, restaurar la piel y masajear determinadas áreas en las que es necesario restaurar una buena circulación. Todas estas aplicaciones son posibles gracias a la conversión, a través de las lentes, de los pulsos de luz en ondas mecánicas.

Pese a que las lentes fotoacústicas han mostrado buenos resultados, actualmente los investigadores buscan trabajar con metamateriales para aumentar la absorción de luz y convertirla en ondas mecánicas de mayor potencia. Una vez encuentren los mejores materiales, el siguiente paso será buscar alguna empresa o apoyo para dar seguimiento al proyecto, concluyen los científicos.