Cannabis medicinal

El cannabis medicinal está en el centro de la polémica en Panamá. Una propuesta de ley impulsada por el diputado oficialista Crispiano Adames crea grandes disputas sociales y políticas en el país centroamericano. Organizaciones de pacientes de cáncer encuentran en esta sustancia un alivio de sus síntomas, mientras que otras mantienen que su legalización supone un riesgo para la salud.

La polémica surgió en un encuentro del Colegio Nacional de Farmacéuticos de Panamá en un hospital de la capital. Ligia Álvarez, presidenta del Colegio, explicó que está de acuerdo en que se importen productos terminados que usen como principio activo el cannabis. Asimismo, no comparten el cultivo de la planta de la que se extrae la sustancia para evitar su mal uso y el tráfico de drogas.

Aval del cannabis medicinal

La presidenta afirmó que existen estudios científicos que avalan la efectividad del cannabis frente a múltiples patologías. Sin embargo, estos estudios no cuentan con rigurosidad científica en los ensayos clínicos, por lo que exige que primero se investigue correctamente. También advierte de que autorizar una sustancia prohibida puede enviar un mensaje equívoco a la población adolescente de que no es malo consumir esta sustancia.

El problema del tráfico de drogas

“Puede haber una industria con el fin de hacer investigaciones, pero no estoy de acuerdo con que se lance como medicamento todavía. No se conoce bien cómo funciona o cómo se purifica el producto, por lo que puede ser perjudicial”, afirma Luis Ferrari profesor de la Universidad de la Plata en Argentina.

“Esa legalización sería mucho más fácil en cualquier otro país”. La idiosincrasia de Panamá muestra muchos problemas en las regulaciones y controles de estas sustancias, por ello, los cultivos podrían ser desviados hacia otros fines no medicinales, según Álvarez. Además, añadió que saben que hay muchos intereses comerciales que son los que están impulsando el proyecto y que también pueden ser contraproducentes.