El llanto del bebé puede diagnosticar enfermedades como la sordera, la asfixia o hiperbilirrubinemia, según han demostrado investigadores del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) de México. Tal y como informa la agencia Xinhua, este centro ha desarrollado un programa que, a través de modelos computacionales inteligentes, procesan el llanto del bebé.

La precisión en la identificación de estas patologías a través del llanto del bebé es del 95%, afirman los autores de la investigación. Esta precisión se mantiene durante los 6 primeros meses de vida del bebé. El estudio comenzó, según detalla la agencia, recopilando el llanto de bebés con sordera en grabaciones, de las que se extrajeron características acústicas distintivas.

Los investigadores entrenaron a los modelos computacionales para clasificar los diferentes tipos de llanto del bebé a través de los patrones extraídos de las grabaciones. Tras entrenar a los modelos computacionales, el equipo del INAOE los puso a prueba con una muestra de bebés desconocidos y determinaron a qué clase de llanto pertenecía y si existía cualquier enfermedad.

El proyecto que analiza el llanto del bebé se inició hace una década con la colaboración del doctor Emilio Arch Tirado, del Instituto Nacional de Rehabilitación y el doctor Mario Mandujano, de la Universidad Autónoma Metropolitana de México. Además, han colaborado centros como la Universidad de Florencia, la Universidad de Lieja y organismos como la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Ministerio del Exterior italiano, destaca Xinhua.

Las grabaciones del llanto del bebé se produjeron durante la etapa prelingüística, es decir, entre los 2 y 6 meses de edad. Estas primeras muestras se convirtieron en espectrograma a partir del cual se detectaron las características cuantitativas (valores numéricos que tienen representaciones a partir de lo que se conoce como coeficientes de predicción lineal).

Por otro lado, en la investigación también se evaluaron aspectos cualitativos: cambios drásticos en la frecuencia del llanto del bebé, dobles armónicos, vibratos, silencios, concentración de ruido y tipos de melodía. Una vez obtenidas las muestras, explica Xinhua, los investigadores quitan los silencios para hacer una línea de llanto continua y a partir de ahí se procesan los datos que usan para entrenar a los modelos computacionales.