Las políticas de envejecimiento activo en Argentina incorporan medidas en este sentido, reitera el Ministerio de Salud. Tal y como destaca, el maltrato es un problema social que afecta a la salud y los derechos humanos de millones de personas mayores. Según cifras de la OMS (Organización Mundial de la Salud) entre el 4 y el 6% de las personas mayores ven afectada su salud y seguridad por situaciones de violencia.

Tal y como explica la responsable de las políticas de envejecimiento activo en Argentina, Claudia Jaroslavsky, “las personas mayores que sufren maltrato ven afectada su dignidad, salud, bienestar e integridad”. Como consecuencia las personas mayores pueden padecer estrés, crisis de pánico, ansiedad, depresión y fobia, añade.

Por este motivo, el Ministerio de Salud trabaja en estrategias para promover las intervenciones en salud con un modelo de atención centrado en la persona. El ministerio considera necesario que los sistemas de salud enfoquen estas medidas en las preferencias, deseos, capacidades y habilidades de las personas mayores, favoreciendo su autonomía y la interdependencia de estas con su entorno social.

Una de las iniciativas que se han puesto en marcha dentro de las políticas de envejecimiento activo en Argentina es el desarrollo de estándares mínimos de calidad en instituciones de larga estancia para la atención a personas mayores dependientes. Tal y como señala el ministerio, el objetivo es aplicarlo en todo el territorio nacional y así garantizar la promoción de la autonomía.

Asimismo, Salud pretende favorecer el mayor grado de independencia posible, estimulando las capacidades de las personas mayores que residan en este tipo de instituciones, propiciando su integración social y asegurando su calidad de vida con dignidad.