Liderados por el fisioterapeuta Leandro Turati, los investigadores han verificado los beneficios de la craniopuntura de Yamamoto en estos pacientes. Tal y como señala la Unicamp, el objetivo ha sido complementar los tratamientos actuales del párkinson con recursos de la medicina tradicional china para mejorar así la satisfacción de los pacientes y su calidad de vida.

Tuarti ya había tratado con otras técnicas de fisioterapia a los pacientes de párkinson. Pese a que eran eficaces, no satisfacían por completo a los enfermos. Por este motivo considera que la craniopuntura puede satisfacer más ampliamente a sus pacientes ya que se trata, como él mismo señala, “de un tratamiento más humanizado”.

En su opinión, la medicina tradicional china es más eficaz, ya que no sólo investiga los síntomas, sino que se centra en las causas relacionadas con la situación personal y emocional del paciente. “Dos personas con los mismos síntomas pueden tener situaciones personales completamente diferentes”, asegura.

La craniopuntura de Yamamoto se centra, fundamentalmente, en los trastornos neurológicos, musculares y en los dolores, para los que es particularmente eficiente, ha explicado el investigador. Esta técnica se basa en la existencia de microsistemas que permiten el control del cuerpo humano y consiste en introducir agujas filiformes en el cuero cabelludo del paciente para después estimularle manual o eléctricamente.

El estudio se llevó a cabo en pacientes con párkinson a los que se sometió a 20 sesiones de craniopuntura durante 10 semanas consecutivas (2 sesiones por semana). Los resultados mostraron que, tras estas sesiones, los pacientes mejoraron su capacidad de movimiento, aumentaron su flexibilidad y el dolor disminuyó.