En Chile la hipertensión afecta a casi un tercio de la población y su prevalencia aumenta a medida que avanza la edad. La incidencia entre los adultos mayores es del 75%, asegura la universidad. Del total de afectados, el 65% está diagnosticado y solo un 37% recibe tratamiento. La terapia consiste en la ingesta diaria de fármacos que inhiben la producción o acción de angiotensina II.

Esta molécula se fabrica a través de una vía muy compleja que parte con un péptido sintetizado en el hígado llamado angiotensinógeno y posteriormente metabolizado a angiotensina I. “La angiotensina II se genera enzimáticamente a partir de angiotensina I e incrementa directa e indirectamente la presión arterial”, explica uno de los investigadores del ACCDiS y académico de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas, Dr. Mario Chiong.

Según explica el doctor Chiong, “tiempo atrás describimos que la angiotensina I se podría convertir en otro péptido distinto a la angiotensina II, que es la angiotensina 1-9. Durante mucho tiempo se pensó que este péptido era inactivo, sin embargo, descubrimos que tiene actividad biológica, y lo más interesante una acción completamente contraria a la angiotensina II”.

Con estas investigaciones se han generado 2 patentes: la primera respecto a la angiotensina 1-9 como cardioprotector, y una segunda como un nuevo péptido antihipertensivo, asegura la Universidad de Chile.