Hasta ahora, explica la autora, “se sabía qué compuestos del cacao generaban beneficios para la salud, pero no cómo los generaban”. Por eso, Cervantes y su equipo del Departamento de Innovación Biomédica (DIB) se dedicaron a buscar el receptor que trabaja con la epicatequina y a determinar sus efectos sobre la función mitocondrial; es decir, “cómo interviene este compuesto en la producción de energía que realizan las células humanas”, resume.

Mediante un modelo de células musculares, los investigadores comprobaron que la epicatequina era capaz de aumentar el número de mitocondrias. Este proceso se relaciona con la mejora del rendimiento muscular debido a la cantidad de energía producida. “Encontramos el receptor de la epicatequina en la célula muscular, pero lo que sugieren los resultados es que no es el único, hay otras maneras”, adelanta Cervantes.

“Lo que buscamos ahora es poner a este receptor como un blanco terapéutico para las personas adultas, para que tengan un envejecimiento saludable”, asegura la joven, cuyo trabajo ha sido destacado, en la categoría de biología celular y fisiología médica, entre casi 200 proyectos de más de 60 países.