El proyecto que autoriza el uso del cannabis medicinal para enfermedades como la epilepsia refractaria, dolores crónicos, cáncer y fibromialgias fue impulsado por la coalición oficialista Cambiemos y sectores opositores como el Frente Renovador, el bloque Justicialista y el Frente para la Victoria (FpV) kirchnerista. También se establece un marco regulatorio para la investigación médica y científica del uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados.

Entre los impulsores de la iniciativa están las organizaciones Mamá Cultiva y Cannabis Medicinal Argentina (CAMEDA), integradas en su mayoría por madres y familiares de niños y adultos que utilizan el aceite para paliar sus enfermedades. “La epilepsia de mi hija no responde a los tratamientos convencionales. Llegó a tener hasta 300 convulsiones diarias y había perdido gran parte de su autonomía, la marihuana ayuda a controlar hasta el 70% de estas crisis”, cuenta Ana María Nicora, titular de CAMEDA.

Un frasco de 100 mililitros de aceite de cannabis cuesta 278 dólares y puede alcanzar para un tratamiento de uno a 3 meses, según el caso. Hasta ahora, para cada compra en el exterior y su posterior importación a Argentina se necesitaba una autorización especial de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

El proyecto de ley dispone que la ANMAT permita la importación de aceite de cannabis, cuando sea requerida por pacientes que presenten las patologías contempladas en el programa y cuenten con la indicación médica pertinente y su provisión será gratuita. En septiembre la provincia de Chubut se convirtió en el primer distrito argentino en incluir al aceite de cannabis como tratamiento en el Sistema de Salud Público Provincial.