Estas estimaciones sobre el impulso que la marihuana medicinal podría dar a la actividad económica puertorriqueña, se basan en la gran cantidad de ciudadanos que se encuentra en disposición de solicitar este servicio por motivos médicos; concretamente unas 200.000 personas de los 3,5 millones que habitan la isla.

De hecho, ya se han inscrito en el Departamento de Salud cerca de 2.000 pacientes que esperan poder beneficiarse del cannabis terapéutico. Además de a los enfermos, se calcula que esta incipiente industria beneficie la creación de empleo y que, según estimaciones, en los próximos años los 3 puntos de venta actuales pasen a ser más de 50.

“El número actual comercios autorizados -en las localidades de Bayamón, Toa Baja y Barceloneta- es totalmente insuficiente dada la alta demanda de personas que buscan en la marihuana una forma de aliviar sus dolencias, por lo que con los meses aumentará”, ha corroborado el presidente de Puerto Rico Legal Marijuana, Goodwin Aldarondo, en declaraciones a la agencia EFE.

Respecto a la creación de empleo, Aldarondo ha recordado que “el proceso que hace posible que el cannabis medicinal sea consumido por los enfermos implica a otros muchos participantes, desde quienes se dedican a su cultivo, pasando por la manufactura y distribución”. Para acceder a estas actividades, las empresas deben obtener los permisos pertinentes de las autoridades locales.

Un total de 23 industrias ya han superado esta burocracia y se encuentran, actualmente, en disposición de licencias y con capacidad de generar “miles de empleos que ayudarán a la economía puertorriqueña”, que arrastra una profunda crisis económica desde hace más de una década y que el anterior ejecutivo trato de paliar aumentando los impuestos sobre el sector emergente de la marihuana.