Las presuntas irregularidades se han detectado en toda la cadena de medicamentos: producción, distribución y comercialización. Según ha explicado Carlos Mena, responsable de la investigación en la Comisión Federal de Competencia (COFECE), “tras la actividad de monitoreo realizada desde 2015, se obtuvieron indicios que apuntan a la existencia de posibles acuerdos ilegales entre agentes económicos competidores entre sí”.

El responsable de COFECE reconoce que los precios de los medicamentos han subido mucho en los últimos años en México, una situación que afecta sobre todo a los hogares con menos recursos. “El mercado de medicamentos es prioritario por tratarse de bienes de consumo generalizado”, ha añadido.

“Existen estudios que subrayan que la falta de competencia en este mercado disminuye de manera importante el poder adquisitivo de los hogares mexicanos”, ha indicado Mena.

El órgano antimonopolios investigará la manipulación de precios, de la oferta y la demanda, el reparto del mercado, la coordinación de posturas en las ofertas públicas o privadas, así como el intercambio de información para cualquiera de estos fines. Según señala, esta es la primera investigación que se enfoca en prácticas anticompetitivas en el mercado de medicinas que afecten también al sector privado.