La doctora María Mirian Estévez Carmona, titular del proyecto de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, ha explicado que, el interés por estudiar las propiedades medicinales de este insecto, proceden del uso tradicional que tiene a nivel mundial, y ha aclarado que los beneficios de este escarabajo se obtienen al ingerirlo vivo.

Esta especialista ha llevado a cabo estudios farmacológicos y toxicológicos para corroborar la efectividad terapéutica del insecto, reconocida por usuarios de China, Argentina, Brasil y México. Además, ha diseñado una presentación farmacéutica óptima para el consumo humano y ha llevado a cabo las pruebas de eficacia y seguridad indispensables en el desarrollo del producto medicinal.

Los investigadores han comprobado la seguridad del polvo con un estudio de toxicidad aguda en ratones, a los que administraron altas dosis del insecto liofilizado y observaron durante 14 días. Como parte del protocolo experimental, llevarán a cabo pruebas de toxicidad subaguda y crónica para garantizar la inocuidad del producto. Posteriormente lo probarán a nivel clínico bajo control médico.