Lo habitual en estos casos, señala el Minsa, era utilizar un marcapasos epicárdico, un dispositivo con una duración inferior a 7 años. La principal ventaja del marcapasos endocárdico implantado a este menor es que tiene una vida útil más larga y que puede alcanzar los 13 años. Además, este dispositivo es compatible con la resonancia magnética.

El marcapasos endocárdico realiza una estimulación cardiaca que devuelve la frecuencia apropiada para la edad del paciente. Tras someter al niño a varias evaluaciones, los especialistas del Hospital Dos de Mayo comprobaron que el niño cumplía con las condiciones para que le fuera implantado el dispositivo.

Según detalla el ministerio, el marcapasos endocárdico cuenta con una batería y 2 cables que se instalan en el interior del corazón (endocardio), conectando la parte alta y baja del órgano y permitiendo una sincronía y funcionamiento bastante similar al habitual. Los cables avanzan por las venas, por debajo de la clavícula y la batería se posiciona debajo del músculo del pecho.

La intervención para implantar el marcapasos endocárdico fue realizada por un equipo de profesionales del Departamento de Cirugía de Tórax y Cardiovascular, liderado por el doctor Pablo Mendoza Novoa, especialista en Cardiología y Electrofisiología. El Minsa concluye que este procedimiento permite aumentar la calidad de vida de los pacientes infantiles con arritmias cardiacas o cardiopatías congénitas.