Tratamiento de la tuberculosis

Casa Masantonio es un espacio de tratamiento de la tuberculosis en Argentina. Allí asisten a bonaerenses en extrema vulnerabilidad por consumo problemático de drogas y enfermedades complejas. Además, en Casa Masantonio recuerdan que la clave de su propuesta se centra en que expacientes que completaron su tratamiento se convierten en operadores sociales. Por tanto, su objetivo es la búsqueda y seguimiento activo de los casos.

Santiago Jiménez, coordinador médico de Casa Masantonio, incide en que “nosotros nos consideramos un dispositivo de atención diferenciada. Intentamos ir determinando cada una de las barreras que hacen que un paciente no acceda efectivamente al tratamiento. Por eso, las vamos sorteando de manera creativa, en sintonía con los pilares de la estrategia”.

En este sentido, destaca que, por ejemplo, “si tenemos un paciente que está en la calle, sin documento, que no se puede hacer una baciloscopía –para detectar si tiene tuberculosis– por una simple traba burocrática, intentamos coordinarnos con el centro de salud. El objetivo es identificar una forma alternativa. Para ello, buscamos tomarle la muestra, llevarle la medicación y acompañarlo en la calle si él no se acerca al centro de salud».

Se trata de un dispositivo de atención y entrega de medicación que desde 2016 trata de identificar y superar las barreras que afronta el paciente. El enfermo muchas veces es expulsado del sistema formal de salud. En particular cuando su situación social desborda su capacidad de respuesta de los servicios.

Acompañamiento de pares

La clave de esta iniciativa está en que la atención médica es tan importante como su abordaje social. Lo hace mediante el acompañamiento de pares. Por eso, la participación de expacientes que completaron su tratamiento y se convirtieron en operadores sociales para la búsqueda y seguimiento activo de casos, constituye una parte fundamental de este modelo.

Por eso, según Santiago Jiménez, en la contención lograda entre pares quizás radique la razón por la cual alcanza altos índices de adhesión al tratamiento. En este sentido, el centro de tratamiento de la tuberculosis cuenta con 75 pacientes. De ellos, el 81,4% ha logrado un tratamiento exitoso.

Por otro lado, Gustavo Barreiro, presidente de la cooperativa de acompañantes de usuarios, señala que Masantonio demuestra que cuando estas situaciones que quedan fuera del sistema de salud y que terminan en fracasos gravísimos están bien acompañadas «pueden dar buenos resultados”. A su juicio, no solo la persona se cura, sino que en muchos casos se capacitan y se preparan para ser un agente de transformación para otras personas. “Mucha gente con claridad en este asunto va a ayudar en el tratamiento de la tuberculosis. También va a conseguir eliminarla”.

Familia Grande del Hogar de Cristo

La cooperativa pertenece a la Familia Grande del Hogar de Cristo, una red de centros de inclusión coordinados por el grupo de sacerdotes católicos. El entonces cardenal Jorge Bergoglio- ahora Papa Francisco- fue el encargado de instalarse allí se instaló a partir de 2008. Asimismo, Casa Masantonio trabaja en coordinación con el sistema de salud local. Su finalidad es facilitar el acceso al diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis.

De esta manera, la iniciativa busca hacer frente a la tuberculosis, un grave problema de salud pública de la región. Estiman que en 2016 se notificaron 10 423 casos de tuberculosis. Por tanto, determinan 4 años consecutivos de aumento sostenidos, en particular en jóvenes. A los pacientes “les damos un brote de esperanza para que no contagien a otra gente. Acompañamos a los chicos que están en la calle con medicación asistida y comida».