La red impulsada por los venezolanos residentes en México ha establecido una conexión con las fundaciones radicadas en Venezuela para llevar a cabo un seguimiento de los envíos. “Estamos en pleno contacto con los organizadores y los trabajadores de las fundaciones”, explica a EFE la doctora Omarli Brizeño.

Brizeño reconoce que la clandestinidad de sus acciones es irremediable debido al Gobierno de Nicolás Maduro. La especialista denuncia que el Gobierno de Venezuela no ha declarado la emergencia humanitaria, por lo que los venezolanos no pueden recibir este tipo de ayuda, pese a que “el país la necesita”, añade.

Los venezolanos residentes en México han establecido su base en una parroquia del barrio de San Fernando, en el sur de Ciudad de México. Mujeres y hombres, relata EFE, reciben y clasifican con precisión las medicinas para después enviarlas a Venezuela con viajeros anónimos.

Las donaciones, que provienen de ciudades mexicanas como Monterrey, Querétaro o Pachuna, se distribuyen a través de los diferentes aeropuertos de Venezuela. La labor de las fundaciones venezolanas es controlar lo que se necesita y lo que se recibe, asegura EFE. Uno de los problemas con los que se encuentran las fundaciones es con el bloqueo de pedidos.

Marilé Guevara, otra de las organizadoras, explica a EFE que cualquier envío “puede ser retenido por la guardia”. “Nuestra intención es ayudar a todos los que necesitan medicinas, nuestra acción va más allá de la división política del país”, comenta.

Cuando consiguen solventar este problema, comienza la distribución de los medicamentos por los diferentes estados del país. “Al llegar a la fundación, las personas con su receta y su informe médico pueden buscar los medicamentos que necesitan”, relata Brizeño. Según la Federación Farmacéutica de Venezuela (Fefarven), la escasez de medicamentos en el país se sitúa en el 85%.