Una de cada 2 personas que intenta suicidarse en Perú ha sufrido algún tipo de violencia previa, según datos de la Vigilancia Centinela del Intento de Suicidio del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades del Ministerio de Salud (MINSA). Este mismo informe, centrado en el primer semestre de 2018, señala que el consumo de alcohol estaba presente en uno de cada 4 intentos de suicido. Mujeres, jóvenes y adolescentes, conforman el colectivo de mayor riesgo.

Según esta investigación, de cada 3 intentos de suicidio, 2 correspondían a pacientes con algún trastorno por depresión, además, la tercera parte de estas personas había intentado suicidarse más de una vez. Las conductas autodestructivas o de riesgo, tales como el consumo de alcohol y drogas, la conducción imprudente o la manifestación de “despedidas definitivas”, pueden ser rasgos identificativos de una intención suicida.

“Si notamos que alguien tiene intención o ha intentado suicidarse es mejor avisar de inmediato a un profesional capacitado o a través del número local de emergencias”, pide el doctor Yuri Cutipé, director de Salud Mental del MINSA. “Todos podemos ayudar a un familiar o amigo que presente características suicidas”, afirma el experto en una nota de prensa emitida con motivo del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, celebrado el pasado lunes 10 de septiembre.

La mejor ayuda, explica, es mostrar solidaridad con los problemas que angustian a la persona; sin embargo nunca se debe prometer mantener en secreto sus pensamientos suicidas. “Debemos ser comprensivos ante este pedido, pero es mejor explicarle a la persona que quiere cometer suicidio que quizás no se pueda mantener la promesa porque su vida corre peligro”, sugiere Cutipé. En este punto, “se debe buscar ayuda para que reciba primeros auxilios psicológicos y tratamiento adecuado para que vuelva a tener perspectiva de la vida”.